La mujer detrás de 108

¡Hola, soy Carol!

Nací y soy ciudadana de Barcelona y siento que en general en nuestra sociedad, y sobre todo los urbanitas, vivimos desconectadxs de nosotrxs mismxs. Tecnología, internet, móviles, televisión, junglas de cemento, ruidos, humos contaminantes, largas jornadas de trabajo, obligaciones autoimpuestas, alimentos procesados, estrés...

Nuestra atención se proyecta constantemente hacia afuera, tanto que ya no tenemos tiempo para acceder a nuestro interior. Escapamos de nuestra realidad y ocupamos nuestro tiempo con actividades, relaciones, proyectos, adicciones... Cuando cesan estos estímulos externos a los que hemos acostumbrado nuestro cerebro y nos quedamos en silencio, en soledad, nos encontramos con nuestros miedos, inseguridades y emociones pendientes de sanar.

Muchas personas se sienten incómodas, inquietas o ansiosas cuando están en silencio.

Hace unos ocho años descubrí el trail running (correr en las montañas) y acabé haciendo carreras de ultradistancia. Corriendo en la montaña más de nueve horas, en alguna ocasión hasta más de veinticuatro, era mi momento, en el que tenía suficiente tiempo para estar conmigo, en contacto con la naturaleza, era la manera inconsciente que encontré de llegar a mí, buscar mi espacio, empezar a descubrirme y estar conmigo

En ese momento de mi vida mis hijos eran pequeños, tenía un trabajo de responsabilidad, estresante, en el que vivía con mucha presión y objetivos, con una exigencia muy alta hacia los demás y sobre todo a mí misma; unos objetivos que se alejaban cada día más de mis intereses, de mis sueños, de mi propósito de vida. 

El rol de mamá, de ejecutiva, de deportista y de mujer “perfecta” eclipsaban a mi yo auténtico. Llegó un momento en que ya no sabía ni quién era, qué quería, hacia dónde iba y después de 25 años trabajando en empresas de RRHH, entre ellas dos startups, dejé mi trabajo para estudiar un Master en Coaching y Psicología Deportiva de Alto Rendimiento. Ese fue el punto de inflexión.

Hace unos seis años el yoga apareció en mi vida y la cambió para siempre, tanto que abrí mi propio estudio de Yoga, una franquicia de Yoga One. Ahí sí realmente empezó el viaje al interior de mí misma, ese viaje que no tiene fin. La apertura total de la conciencia, el descubrimiento de mi esencia y la conexión con los demás, con el universo, con el todo… Empecé a leer, estudiar sobre yoga, meditación, mindfulness, física cuántica, hice un curso de yoga, el MSBR de Mindfulness, viajé a la India donde meditábamos a diario con un swami, también a Bali, Costa Rica, empecé a sacar capas y más capas inútiles de mí misma, frustraciones, emociones, rabia, estrés cronificado durante años.

 

A través del yoga me adentré en el mundo de la meditación, ¡Bendita meditación! Practicada durante miles de años en diferentes civilizaciones, la ciencia hoy ya puede medir y explicar sus beneficios si la practicas durante periodos de tiempo prolongados. De la misma manera que entrenamos al cuerpo para poder correr maratones, podemos entrenar el cerebro para realizar determinadas actividades mentales y también para ser capaces de meditar, ¡Sí, todo el mundo es capaz de meditar!

La meditación como práctica de manera continua provoca cambios a nivel cerebral, concretamente en la amígdala y en el hipocampo, con lo que contribuye a aumentar su grosor y la densidad de la materia gris. También ayuda a reducir los niveles de cortisol en la sangre (hormona del estrés) y mejora la salud cardiovascular. A nivel cognitivo nos ayuda a reducir el estrés, mejora la memoria, la creatividad, la capacidad de aprendizaje, la empatía con las demás personas, mejora la capacidad de atención y concentración, reduce los procesos inflamatorios, la intensidad en los procesos de dolor y mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular.

Así empezó un camino sin retorno: Además de practicar running (sigo corriendo semanalmente), me escapo a la montaña siempre que puedo, practico yoga unas tres veces por semana y meditación prácticamente a diario.

Sólo necesitas dedicar como mucho media hora de tu tiempo para parar, poner el freno y estar un ratito contigo, ¿No tienes tiempo? Pues, se trata de adquirir el hábito, empezar con 5 minutos al día, en soledad, con ayuda de meditaciones guiadas o de un mala, y lo más importante, que consideres tu salud mental y física como una prioridad, nada más que eso.

La meditación es una de las herramientas que me ha ayudado a empoderarme, a sentirme capaz de hacer los cambios necesarios para encontrar ese camino que anhelamos, el camino de ser tú mismx, de encontrar tu luz… Y así poco a poco fui encontrando mi propósito después de años de dudas, incoherencias, sufrimiento, esfuerzo, lágrimas, rabia, estrés, ansiedad, trabajos de responsabilidad, presión… Un día decidí salir de la rueda, decidí ser actora de mi vida, dueña de mis decisiones, de mis acciones, de mi tiempo, de mi vida.

Y aquí estoy, en la vuelta al sol número 50, tiempo suficiente para equivocarme, aprender, acertar, curiosear, sufrir, amar, disfrutar y conocer el mundo y otras culturas…

Apasionada, inconformista, rebelde, curiosa, inquieta, ansiosa de conocimiento, sufriendo desde que nací el Síndrome de Wanderlust :) y buscadora incansable de calma interior, mi único objetivo es compartir mi experiencia con otras personas que sufren estrés en su día a día, que tienen ansiedad, contracturas musculares tensionales, malas digestiones, insomnio, irritabilidad, que no acaban de encontrarse y viven desconectadxs de sí mismxs.

Es necesario parar, respirar, bajar ese ritmo frenético de la ciudad, conectar con tu esencia, escucharte, aceptar tus luces y tus sombras, ser lo que eres y quieres ser para, en definitiva, puedas tomar el mando de tu vida y vivir plenamente.

Los urbanitas tenemos un reto, el reto de encontrar esa paz en un mundo ruidoso.

Las urbanitas aún tenemos un reto mayor, alrededor del 30% de las mujeres en nuestro país sufren estrés debido a la sobrecarga de responsabilidades entre tareas domésticas, cuidado de los hijos, actividades además de otros factores biológicos; un porcentaje mayor que el de hombres que sufren estrés.

Así que 108 Meditación urbana tiene un doble propósito, fomentar la meditación en el mundo urbano y en el género que mayor estrés sufre, la mujer.

La mujer que como yo misma sufrió episodios de estrés crónico durante muchos años de su vida, tanto que llegué a creer que ese era mi estado emocional "normal".

Dejemos de normalizar el estrés, la gran enfermedad del Siglo XXI, así que 

¡Os invito a meditar y a vivir la experiencia de viajar hacia vosotrxs mismxs!